Esperando el copago QUIM MONZÓ La Vanguardia

martes 19 abril 2011

 Uno de los grandes problemas que arrastra la sanidad pública viene de haber rechazado el copago. Si se hubiera legislado con dos dedos de frente, el copago sería a estas alturas la barrera que acabaría con el abuso que muchas personas hacen de los servicios de urgencias. Pero, claro, comoel copago tiene mala prensa demagógica y los políticos no quieren de ninguna manera tener mala prensa –porque vivimos en una perpetua campaña preelectoral–, pues tampoco en esta legislatura habrá copago. Y es bastante probable que, cuando esta se acabe y llegue la próxima, quién entonces mande también aplace el copago hasta la siguiente legislatura.

 

De manera que, como no se atreven a coger el toro por los cuernos, el Departament de Salut estudia ahora qué mecanismo utilizar como elemento disuasivo. Hablan de ampliar el uso de una tasa que, desde el 2009, ya aplica el Institut Català de la Salut: en determinadas circunstancias grava con unos 12 euros la emisión de informes y certificados médicos. Pagarían estos euros aquellos pacientes que llegasen a urgencias por su cuenta, sin que nadie los hubiese derivado y, una vez examinados, se comprobase que no tenían ninguna necesidad de ir y que perfectamente habrían podido visitarse en un centro de atención primaria.

 

Como en tantas otras cosas de la vida hay aquí una pérdida de referentes léxicos. Alguna gente ha dejado de entender que “urgencia”, en el mundo médico y según detalla el diccionario, es el “nombre dado genéricamente a las enfermedades o traumatismos, generalmente de carácter grave, que requieren la aplicación inmediata e ineludible de un tratamiento adecuado”. ¿Los traumatismos o enfermedades que llevan a mucha gente a urgencias son de carácter grave? ¿Requieren “la aplicación inmediata e ineludible de un tratamiento adecuado”? En muchos casos sí, pero en muchos otros no. Hay gente que va a urgencias porque su caso entra en ese supuesto, pero hay otra que va para intentar darse prisa. Según la Societat Catalana de Medicina d’Urgències i Emergències, la mitad de los usuarios de los servicios de urgencias, de urgencia real no tienen ninguna y los podrían atender perfectamente en los centros de atención primaria. Dice Salut que esa tasa que ahora se plantean adoptar no sería una medida recaudatoria, sino disuasiva, para que disminuya la afluencia a urgencias y de esa manera se reduzca el gasto en estos servicios básicos. Es exactamente lo mismo que pretende el copago, ese copago que el miedo de los políticos aplaza legislatura tras legislatura, porque ahora la han aplazado esta, pero probablemente la aplazarán también la próxima, y la siguiente también, y así década tras década, hasta al fin de los días y la llegada del Juicio Final, cuando ya no necesitaremos servicios de urgencias porque iremos todos de cabeza al lago de fuego. Amén.






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